Primera parte
Advertencia: mi pausa no es quedarse tirado en la cama viendo netflix, no señor.
El viaje comenzó por Colombia y pausar implicó un nuevo significado para mi e incluso ahora, a dos meses de emprender las rutas, toma uno nuevo.
Podria dividir mi estadía en Colombia en dos etapas, según el sentido de la pausa. Una fue hasta Medellin y post Medellin.
La primera fue increíble, nos encontramos con personas que nos han ayudado en momentos cruciales, que nos guiaron y enseñaron nuevas formas de vida, costumbres, comidas, olores y cosas que uno ni imaginaría que existen. Les agradezco en silencio todos los días a esas personas y las llevo guardadas conmigo siempre.
Hemos recorrido 29 lugares en 35 días aproximadamente. Por supuesto, no todo es color de rosa, la dificultad de esta primera etapa fue ponernos de acuerdo con la persona que viajo, entendernos, respetar tiempos, convivencia y demás items clásicos en toda relación. Siempre dije y sostengo hoy más que nunca, que los viajes te unen o te separan. Por que estando tan lejos de casa, estando tan sensible ante los estímulos y con una cuota de estrés que conlleva viajar, es donde uno se conoce de verdad (¿se conoce de verdad?). Ésto implico que por 5 días tomaramos caminos diferentes. Y hasta aquí fue la primera etapa. La cual fue hermosa, llena de anécdotas y aventuras (que no podría contar una por una por que si no, no terminamos más), mientras conocemos a Colombia real, abierta y sincera. Mi pausa en esta etapa mas se centró en relajar y cortar con el ritmo que venía de Argentina, centrarme en que quiero y hacia donde quiero ir, por supuesto que en disfrutar también!
Atención: próximo post, segunda parte!
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